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Incluso el hipnotismo se puede comprender mediante esta regla de la comunicación. El hipnotismo es una recepción de flujo continua sin una oportunidad por parte del sujeto para enviar flujo. Esto se continúa hasta tal punto en el hipnotismo, que el individuo está realmente atrapado en el lugar donde se le está hipnotizando, y seguirá atrapado en ese lugar en cierta medida de ahí en adelante. Así pues, se podría llegar al extremo de decir que la llegada de una bala es una especie de hipnotismo violento. El individuo que recibe una bala no envía el flujo de una bala y, así, resulta dañado. Podemos plantear esta interesante pregunta: si pudiera enviar el flujo de una bala inmediatamente después de recibir una bala, ¿resultaría herido?” De acuerdo a nuestra regla, no. En realidad, si estuviera en perfecta comunicación con su entorno ni siquiera podría recibir una bala que le dañara. Pero echémosle una mirada a esto desde un punto de vista sumamente práctico.
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